martes, 16 de noviembre de 2010

Like a bird.

No me acostumbro a conocer tu cara mejor que el camino del váter a mi cama. Supongo que hace tiempo se me habría hecho raro pensar en esta afirmación, pero ahora es como decir 'perro' o 'kamikaze'. Supongo también que hay pocas cosas más placenteras en este momento para mí que comer sánwiches de jamón y queso a las 00.00, escuchar tu risa en mi cabeza de repente y ver tu actuación de cierto día de diciembre del año pasado como si hubiera sido ayer mismo.
Supongo que debería ser un poquito más feliz de lo que soy, y lo pienso sobre todo cuando me encuentro de repente llorando de la forma más patética en la que pueda uno imaginarme.
Supongo que llegaste en un momento tan inesperado como apropiado. Supiste serme un poquito más feliz cada día de un finalmente insulso 2010, a la vez que se me quemaba poquito a poco lo que a tu paso ibas arreglando.
No quiero ser pesimista, pero tampoco demasiado optimista.

Just like heaven/Boys don't cry.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Imposible (léase el título en inglés).


Se me hace imposible no querer cogerte y darte vueltas. Darte vueltas hasta morir, queriéndote cada segundo y abrazándote a cada instante.
Se me hace imposible no querer ser pilar en tu frágil estancia, y no ansiar darte un beso en el papo a cada segundo que te miro y (no) te veo. Me encanta abrazarte y lanzar el 'grito' de reunión. Adoro darte besos en la frente y saber que siempre serás mi Laurito. Laurito precioso.
Eres bonita. Tan bonita que me quiero morir.
Te quiero. Hasta un millón de infinitos.



O más.



Itooooo.
A querer :)

martes, 9 de noviembre de 2010

LABERINTO

Esta vez, en versión original, con sus versos y su todo. Porque la recuperé ayer y ya va siendo hora.



Sóplale al viento,
corriendo, hirviendo en luz secreta
en cada noche que intento buscar
tu pelo.

Coge mi mano
y aprieta los dedos.
Llévame a la fiesta
verde del mar, azul del cielo,
roja del suelo como no es
tu pelo.

Dame tu sombra.
Pinta mi boca con tu boca
de sal.

Resbala mi mano
por caminos de piel, tu piel,
y el mar sonríe.
Sonríe de ti y de mí,
espirales de color:
rojo del cielo, azul del mar,
verde del suelo como no son
tus ojos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

High.



Si pudiera salir de mí un momento, si fuera capaz de romper el armazón de fibra de vidrio. Si la escayola absorbiera la suficiente cantidad de agua como para desprenderse, iría flotando, como una gaviota, hasta tu balcón. Te sacaría los ojos con el pico, los metería en un tarro de formol, y los pondría en mi estantería para que vieras cada minuto de mi día a día, hasta conseguir que quisieras tocar mi piel. Y así tal vez calmar el deseo que me invade tres veces por semana. Y coser tu córnea y tu retina a mi espalda, hasta conseguir que el deseo se repita más de cuatro veces por semana. Gritar dos veces al día: una al despertarme y otra al anochecer. Hasta que entendieras cada espasmo, escalofrío y tembleque de rodilla que me asalta cada vez que olvido recordarte y cada vez que dejo de intentar buscarte.


DORIAN, La mañana herida.

De caminar a oscuras por calles heladas hasta el amanecer me quedó una larga historia, una vida rota y todo por hacer. Hablo de poetas muertos y escribo canciones para olvidar. Que he sido ángel sin techo, bala por derecho y reina de bar.
Cuando la mañana herida me lleve lejos de aquí, diré que el mundo, niño, no está hecho para mí. Diré que el mundo, niño, no está hecho para mí.

martes, 2 de noviembre de 2010

Sptf.

Me pongo triste al mirar las colillas aplastadas sobre el cenicero transparente. Me pone triste la lluvia, especialmente en noviembre y en abril. Me ponen triste los calcetines sucios y la hora de ponerme el pijama. Me pone triste la media rodaja de limón flotando sobre los hielos derretidos del vaso de tubo, y soy la persona más triste del mundo cuando doy al play en cualquier tipo de reproductor en su función 'aleatorio'. Me entristece deshacer maletas casi tanto como los viajes en autobús los martes por la tarde.
Me pongo triste y escribo en el blog. Casi parece un requisito. Ponerse triste, entrar en el blog. Escribir en el blog. Muy triste.
Qué caras más tristes.

domingo, 24 de octubre de 2010

Yesterday was once tomorrow.

Desde 'Las sonrisas no se crean ni se destruyen, solo se transforman' hasta 'A veces creo que todo es inmensidad y que algún día me tocará ahogarme en algo', pasando por un cúmulo de transformaciones y naufragios de diferente calibre, según la magnitud de la tragedia.
Ahora, la tragedia (que es la que es), y los naufragios (que son los que son) se nos vienen encima sin importar cómo, dónde ni cuándo. Y yo asomo la mirada a su puerta para comprobar que sigue ahí. Y yo me pongo su camisa para intentar suplir un abrazo que no llega.

Y una de Pereza, que dentro de lo triste..

viernes, 22 de octubre de 2010

Aquí.

Como si nunca hubiera ocurrido.
Como si tampoco nunca hubiese ocurrido.
Como si esto fuera nuevo, o me sorprendiera. Que te den, que te den, qué tal, yo muy bien.
Como si pudiera evitarlo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Anagrama.

Lo que ocurre es que se me seca la boca y se me escurre el teclado entre las manos, y todo esto mientras intento entender por qué se me hace tan complicado quererte y odiarte a un mismo tiempo si es lo único que he hecho contigo desde que te conozco. Lo que pasa es que cada vez que toso expulso cien mil células de mi interior, y ya me estoy quedando vacía por dentro de tanto forzar la garganta y de escupir trozos de mi corazón que, por otra parte, ya lo tenía podrido desde hace mucho tiempo.
Lo que no creo es que haya una fácil solución que me permita mantenerme íntegra física y moralmente, mucho menos cuando escucho sonar Drain You saliendo de mi móvil y una mano inocente me lo alcanza, delatándote la pantalla como autor de la llamada. Y mi voz cambia, mi visión cambia, la tele cambia e incluso aquel puto frío cambió al escucharte hablar de las gilipolleces más grandes jamás imaginadas, y el mundo fue un poco más mundo mientras te insultaba interiormente con la sonrisa puesta en la cara a modo de aprobación y veneración.
Porque te quiero y, por qué no, porque me gusta odiarte con tan particular criterio y tan poca razón. Porque me apetece abrazarte y decirte idiota con esa cara que solo sé poner cuando te tengo delante.
Porque no estaría yo aquí escribiendo, ni comiendo macarrones con tomate, ni fumando, ni escuchando cierta determinada canción que me hace gelatina las piernas y de mi historia una historia sin fin, si no fuera porque hace tiempo que no tenía yo tantos motivos para inmolarme poco a poco sin miedo a derramar las lágrimas que, por suerte, hace ya cuatro días derramé.

jueves, 7 de octubre de 2010

ALL ABOUT ME.

A pesar de todo, me alegro de que aún haya momentos en el día y días en el año en los que lo que más me apetece sea enseñarle mi redondo culo al mundo. Querer arrojar sandías al vacío desde mi ventana y ponerle una etiqueta a mi cama que grite en brillante edding negro a los siete universos: 'Si huele a mierda es por tu culpa'.
¿Lo mejor? Mejorarlo.
¿Lo peor? Disfrutarlo.

domingo, 2 de mayo de 2010

Paraísos artificiales.



Pero cuando tu apareces se desvanece el dolor
y no necesito a nadie porque se..


Sinceramente, me sorprende que se mantenga la ilusión. A veces pienso que todo ha acabado y que no era tan importante como creía. Pero luego recuerdo el dolor, y claro, la verdad es que hoy estamos ya a dos de mayo.
Y, ahora, como me conozco muy bien, sé que no era la gripe lo que me quitaba el sueño al irme a la cama. Es en mi no nuez: por lo del pensamiento, al que he educado muy bien, dentro de lo posible. Tanto que casi consigue engañarme. Y por lo del subconsciente, al que no puedo controlar.

Yo en realidad venía a escribir unas cosas que se me han ocurrido al ver en esta pared blanca reflejados dos de tus tesoros, y eso totalmente ajeno al resto de tu cuerpo pero perfecta y profesionalmente integrado en tu cara. Y de alguna otra cosa, pero he decidido que me callo, total para qué.
Tiene gracia, en realidad. ¿Quién puede estar con la cabeza en el suelo en el otro lado del planeta? Porque necesitaría un buen emblema.. Y un par de gramos de instinto de supervivencia.

En el fondo todo lo que quiero,
es verte amanecer.

miércoles, 28 de abril de 2010

Me gusta abrazarte.

Quiero saber que aguantaré sin el beso del viernes, sin el del sábado de la semana siguiente. Quiero saberlo, necesito creerlo.
Y no es el beso. Esa solo es la metáfora.
Eres tú completo, como unión no aleatoria de cuerpo y espíritu, el que quiero que permanezca. Dentro de poco solo tendré de ti al alcance tu espíritu, en mayor o menor medida. Y echaré de menos tu cuerpo: tu silueta, tus manos, tu pelo, tus ojos, tus labios. Y es que a mí no me convence la teoría platónica del alma reencarnada en un cuerpo aleatorio.
Podemos relacionar estos dos aspectos. Porque yo te quiero por cuando hablamos, por cuando intercambiamos información verbal. Pero también por cuando te cojo la mano, cuando te toco el pelo, cuando te miro a los ojos y cuando siento mis labios en los tuyos.
No concibo la dualidad de la esencia del ser humano como algo real. Para mi es todo del mismo paquete. Y cuando me falte esa mitad (especialmente dolorosa la ausencia de contacto físico), necesitaré saber que puedo aguantar, que sigues entero, que me echas de menos.. Aunque solo sea dos segundos a la semana (oda a mi propio catastrofismo).

lunes, 5 de abril de 2010

No hay manera.


Nunca se me ha dado bien un ‘¿Estás bien?’
No me gusta inmiscuirme en lo que no es mío. Necesito mucho tiempo para saber que puedo hacerlo, que no pasa nada, que no incomodaré, que tal vez incluso ayudaré. No quiero incomodar. No quiero estorbar. No quiero molestar.
Me carcome la pregunta en mi cabeza, necesito respuestas, la presión me supera. Pero estoy acostumbrada, soy yo, me conozco, sé que no explotaré, que podré aguantar por ti.
Lo que me preocupa es hacerlo mal con los demás. Y tú no eres una excepción para mí. Eres de los pocos a los que quiero incondicionalmente. Y la duda, la posibilidad de un sufrimiento del que formo parte, me revienta. Tranquilo, no has hecho nada mal, no te reprocho nada. Lo has hecho todo de forma tan perfecta que no puedo ignorarte en ningún momento.
En tal fecha como hoy, podría decirte esto tranquilamente. No es por vergüenza, por no confiar ni por miedo. Es, como siempre, porque te quiero, y no tengo la confianza en mi misma ni la autoestima suficiente para aceptar que soy bienvenida en tu mundo, por más que me lo has dicho.

Nadie me recomendó que te quisiera a ti. Me preguntaste cómo fue, cómo empezó todo. No supe responderte y sigo sin poder hacerlo. Solo se que cuando conoces a alguien importante, lo sabes desde el primer momento.

Ahora estoy atrapada en tus manos, en tu pelo, en tu cabeza. En tus rarezas.
Pero, de verdad te lo digo, y te lo digo tan de verdad que debes creértelo: está bien, estoy bien. Todo está bien conmigo. Y si estoy bien es precisamente por ti.

lunes, 29 de marzo de 2010

Alt.

Anoche lloré, tumbada en mi cama. Lloré porque te ibas. Bueno, más bien, por cuando te vayas. Por cuando te vayas y yo solo pueda decir: 'Muy bien, Ana, lo has vuelto a hacer. Nada se te da mejor.'
Y los primeros meses serán malos pero no tanto, y los siguientes serán horribles, y los siguientes serán los peores. Y yo estaré en mi cubículo viendo fotos, escuchando canciones, viendo vídeos, y dando puñetazos en la pared.
Lloré porque hace un tiempo decidí renunciar a esa parte de mi que tanto me gustaba y me ayudó. Fue una etapa buena pero incompleta. Ahora que has llegado, me has ayudado a aprender a renunciar a no tener nada.

Me rindo.
Me rindo ante mí misma porque mereces la pena, y porque no puedo quedarme estancada en un mismo kilómetro. Me rindo ante mi, ante la vida, ante todo lo que un día creé.
Me rindo por voluntad propia.
Me rindo y, aunque no sea capaz de decírtelo, sigo teniendo la esperanza de que sepas que te has convertido en un imprescindible.
Tú, sin saberlo, me devolviste algo muy valioso. Y no sé cómo pagártelo, cómo afrontarlo.

http://www.youtube.com/watch?v=zxPcmi1U25g

martes, 12 de enero de 2010

Esto va de hospitales.

Las almas de vez en cuando entran en un coma en el que es capaz de reconocer contadas siluetas, cada una perteneciente a una sombra determinada, cada una perteneciente a un alma determinada. Como dato informativo: si durante el coma pudiera uno moverse, tal vez con las dos manos tendría suficiente para abarcar todo lo que le pertenece.
Y de vez en cuando aparece una nueva silueta, una sombra en medio de esa luz blanca de la que todos han oído hablar. Una luz que no es sinónimo de claridad ni indicio de salvación como muchos creen. Es otra cosa muy distinta que ni siquiera voy a tratar de poner en palabras. Pues bien, como iba diciendo, esa nueva sombra con una silueta propia y un atractivo completamente nuevo e hipnotizante hace que disminuyan como candidatas a reconocibles el resto de siluetas de las almas en coma que comparten habitación contigo en ese hospital con ese característico penetrante y agobiante olor a médicos y medicinas que, por muy conocedores que digan ser de las enfermedades y los remedios del mundo, no pueden salvarte ni sacarte de tu coma personal. Y de vez en cuando una de esas nuevas sombras hipnóticas te convence, ya sea premeditadamente o no, ya sea intencionadamente o no (todo depende de la naturaleza de cada alma), de que será capaz de acompañarte en ese mismo cruel mundo que os metió en una cama de hospital. Y entonces, milagrosamente, tu alma abandona el coma.
A partir de entonces hay dos posibles caminos a seguir; el primero, en el que esa silueta especial sale de su coma (si es que lo estaba, sino te tiende la mano desde fuera) y echa a caminar a tu lado, y el segundo, en el que la silueta especial se queda dentro de su coma, obligándote a caminar solo.
Dicho sea de paso, toda alma suele acabar en un nuevo coma, independientemente del camino que le haya tocado seguir.

martes, 29 de diciembre de 2009

Justo antes de romperlo decidí publicarlo para no tener que recoger los trozos del suelo. Me niego a que esto sea una historia triste.

Como bien sabes, digo tantas cosas que muchas veces ya no sé lo que me digo. Como también perfectamente sabes, suelo romperlas o borrarlas, y me siento bien haciéndolo. Pero en ocasiones, ya no solo no las rompo o las guardo, sino que las publico en internet para que todo el que decida gastar un rato de su vida leyendo lo que otros escriben sobre la suya se creen una opinión más o menos acertada de lo que me pasa por la cabeza (o por otras partes). He aquí un ejemplo:


Pero y ahora qué más da si tu eres gay o hetero, si yo soy poco femenina o un travelo. Pero qué más da si lo único que tengo es, de vez en cuando, tu extraña compañía, y en menos de lo que soy capaz de admitir se va a esfumar todo menos el tan cierto recuerdo de alguien tan tremendamente incierto, digamos que más incierto de lo que a veces me gustaría reconocer. Bueno, eso y una colección de ataques de locura que ahora me confirman y en el futuro se encargarán de recordarme que tu extraña compañía es a veces más deseada de lo que me gustaría tener que asumir.
Confío en que sabré olvidarme de lo extrañamente bien que estoy en tu extraña compañía, como otras veces anteriormente hice, aunque mientras no me toca, empiezo a imaginar el momento de la despedida.. Siempre como algo tan extremista y bipolar como yo misma me reconozco :)

lunes, 16 de noviembre de 2009

Bonita.


Una nueva rutina:
Saber que vienes y sonreír: verte llegar y sonreír.
Saber que me vas a saludar con una sonrisa, y sonreír: verte sonreírme y sonreír(te).
Saber que te vas a girar ahora o dentro de 3 minutos y sonreír: verte girar la cabeza hacia mi y sonreír.
Decir tantas veces la palabra sonreír que sospechas que le vas a acabar cogiendo manía, fonéticamente hablando: coger una tirria de narices a la palabra sonreír.
A pesar de todo: SONREÍR.

jueves, 5 de noviembre de 2009

November has come


- Toc, toc, toc.
- ¡¡Adelante, adelante!!
- Vengo a atarte de pies y manos.
- Llévame a donde quieras.
- ¿No opones resistencia? ¿Ni una sola negativa?
- Quisiera entablar amistad contigo.
- Está usted loca.
- De remate.. Siempre me lo dices.
- Seguiré haciéndolo.
- Gracias.

jueves, 15 de octubre de 2009

Ti.Te.Contigo

Me doy cuenta de cómo te miro, y soy consciente de que a veces lo hago de esa forma que la mayoría de la gente considera sospechosa y llama indicio o señal. Pero me puedo permitir el lujo de afirmar con total seguridad que esto no es eso ni aquello. No sé exactamente lo que es, e intento no pensar en ello más de 10 minutos cada 7 días. Solo sé que me encanta y que no espero que cambie :)
A veces, y cada vez más, te antepongo a cualquier otra persona en cariño, miedo e incluso necesidad. Y de vez en cuando me regalas una de tus pequeñas maravillas, y te lo agradezco con cada centímetro cuadrado de mi piel.

jueves, 8 de octubre de 2009

5sentidos

A veces te ocurre que te enamoras un poco. De una psique, de un instante, de un timbre de voz o de un gesto, por ejemplo. En algunos casos, puedes incluso llegar a enamorarte de un cuerpo.